WWF capacita a productores de caña de Belice en mejores prácticas agrícolas para reducir impacto en el ambiente



Posted on 03 julio 2008  | 
Expertos de WWF protegen el Arrecife Mesoamericano, reduciendo los impactos de la agricultura en este delicado ecosistema

“El motor de la economía en el norte de Belice es la caña de azúcar”, expresa Mauricio Mejía, Oficial de Agricultura y Acuicultura de WWF en Belice. La producción de caña de azúcar es una de las principales actividades económicas en el norte de Belice, cubriendo unas 24.000 hectáreas en los distritos de Corozal y Orange Walk. Esta industria genera empleos directos e indirectos para cerca de 40 mil personas, incluyendo productores, trabajadores del campo, empleados en el ingenio, procesadores de la caña, mecánicos y comercio en general.

Durante los últimos tres años, WWF ha estado trabajando con las asociaciones que agrupan a los productores de caña en el desarrollo e implementación de mejores prácticas agrícolas, con el objetivo de reducir el impacto que este cultivo genera en el ambiente. Uno de los logros ha sido que los productores aceptaran cambiar el uso de insecticidas por controles biológicos para el manejo de la plaga conocida como mosca pinta (Aeneolamia postica), que produce grandes pérdidas en las plantaciones de caña.

Dentro de este marco de trabajo conjunto, el 5 y 6 de marzo pasado se realizó un taller organizado por WWF, la Asociación de Productores de Caña de Azúcar de Belice (Belize Sugar Cane Farmers Association, BSCFA) y el Comité de Control de la Industria de la Caña (Sugar Industry Control Board).

El principal objetivo del taller “Implementación del manejo de mejores prácticas agrícolas para la producción de caña de azúcar”, fue informar a los participantes sobre varios proyectos y programas diseñados para enfrentar los retos que encaran los productores en toda la región. El taller presentó a los agricultores importantes avances tecnológicos y nuevos métodos diseñados para aumentar la calidad de la producción y mejorar los métodos de cosecha de esta planta gramínea.

Se habló de varias iniciativas en Cuba, Honduras y México (Quintana Roo), y los participantes pudieron hacer preguntas, recomendaciones según sus experiencias, y expresar sus preocupaciones relacionadas con los temas cubiertos en las presentaciones.

“Con este taller queremos reforzar la industria de la caña de azúcar de Belice, y también identificar posibles soluciones a las amenazas que enfrentamos”, manifestó en forma entusiasta Ismael Carrillo, del Comité Director de la BSCFA. Indicó que la industria “ha estado haciendo un progreso lento pero significativo y todavía se puede lograr mucho más si todos los productores logran unirse en una lucha común”, como la recién obtenida Certificación de Fair Trade, que significa un avance muy trascendente y que se traduce en ingresos adicionales hasta por $6 millones para la industria y en particular para los productores.

“Aunque WWF es una organización conservacionista, trabaja fuertemente con el sector agrícola debido a que hay un estrecho vínculo entre las dos áreas”, manifestó José Vásquez, Oficial del Programa de Agricultura de WWF para Centroamérica. “Anteriormente se veía a la agricultura como la principal amenaza para el ambiente, ya que grandes extensiones de tierra, muchas que antes fueron bosques, han sido ocupadas para la producción agrícola, pero ahora vemos que la conservación y la agricultura se pueden complementar, y deben hacerlo, para asegurar la continuidad de la biodiversidad”, finalizó.

Según Vásquez, el principal propósito del Programa de Agricultura de WWF es establecer una plataforma científica y tecnológica que armonice las prácticas agrícolas y la conservación de la biodiversidad, resultando en un desarrollo sostenible y un bajo impacto al ambiente.

Como parte de esa plataforma tecnológica del programa de agricultura, se han instalado estaciones meteorológicas en Honduras y Belice, con un costo de 6 mil dólares cada una. Las estaciones suministran información climatológica que es utilizada para el desarrollo de modelos para el manejo integrado de plagas y uso eficiente de los recursos. Por ejemplo, mediante sensores de humedad de suelo, brindan información que ayuda a tomar decisiones en tiempo real de cuando regar o no y así hacer un mejor uso del agua.

Otro aspecto importante es el uso de plantas leguminosas de cobertura de suelo, especialmente en las plantaciones de cítricos, para evitar la erosión y reducir el uso de herbicidas y fertilizantes químicos, ya que esta vegetación ayuda a fijar el nitrógeno al suelo, lo que beneficia al cultivo.

A través de talleres como éste, y de un diálogo permanente con los productores, WWF espera que los finqueros de Belice, con la ayuda de los cañeros de México, comprendan que adoptando mejores prácticas de cultivo en el proceso de producción, incrementarán la calidad y cantidad de caña por hectárea, reduciendo significativamente el impacto de esta actividad en el ambiente.

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