Camarón

Granjas de camarón en Belice han demostrado un compromiso permanente con la mejora de la calidad del agua mediante la adaptación de prácticas responsables de gestión.
Los once productores de camarón de Belice trabajan con WWF en reducir y controlar la calidad de los efluentes de sus lagunas de cultivo hacia las aguas del Arrecife Mesoamericano.

El control de la calidad de efluentes se basa en los datos reales que proveen las estaciones de control de agua establecidas para este fin.

Además de las mejores prácticas en la producción y el control de efluentes, WWF y sus socios están conservando y sembrando mangle en las áreas cercanas a las granjas camaroneras.

Los camaroneros beliceños también participan en los Diálogos Internacionales de Acuicultura, facilitados por WWF. Estos diálogos se enfocan en la acreditación de estándares de la industria mundial de camarón para que los productores de camarón puedan participar en la cadena de suministro global con un producto ambientalmente responsable y por lo tanto diferenciado.

Las granjas de camarón en Belice están comprometidas con verter menos efluentes y nutrientes en las ... / ©: WWF CARO
Las granjas de camarón en Belice están comprometidas con verter menos efluentes y nutrientes en las aguas turquesa del Arrecife.
© WWF CARO

Diálogos Internacionales de Acuicultura

La acuicultura contribuye significativamente a las economías nacionales y a la oferta de frutos del ... / ©: Aerial view of shrimp farms surrounded by mangrove forests, Madagascar
La acuicultura contribuye significativamente a las economías nacionales y a la oferta de frutos del mar del mundo. WWF busca que ésta estrategia comercial y alimentaria sea responsable con el entorno.
© Aerial view of shrimp farms surrounded by mangrove forests, Madagascar
La acuicultura representa el sistema de producción de alimentos que mayor crecimiento ha registrado en el mundo y tiene un gran potencial para producir grandes volúmenes de pescado de alta calidad. Sin embargo, el abastecimiento responsable de pescado solo será posible si se minimizan los efectos negativos de la acuicultura y se gestiona de manera adecuada.

A medida que crece el sector, resulta crítico minimizar los efectos negativos de la acuicultura tanto para el ambiente como en la sociedad. Los desechos de las granjas acuícolas cambian los niveles de nutrientes presentes en los cuerpos
de agua causando la eutroficación de los mismos y las especies cultivadas están escapándose y cruzándose con poblaciones salvajes, lo que altera el acerbo o material genético de las especies. Zonas sensibles ambientalmente como los manglares están siendo transformados en granjas acuícolas destruyendo hábitats críticos y también se están pescando cantidades significativas de peces en estado salvaje para producir harinas de pescado para la acuicultura en lugar de ser transformadas en alimento humano.

WWF se ha comprometido a hacer de la acuicultura una práctica segura y positiva para la gente y la naturaleza.

Cuándo se hace responsablemente, el impacto de la acuicultura en las poblaciones de peces silvestres, los hábitats marinos y la calidad del agua es mínimo.

A través de los Diálogos de Acuicultura, WWF está trabajando con las partes interesadas para crear normas o estándares para la producción responsable de productos de la acuicultura. El objetivo de los diálogos es crear estándares para el cultivo responsable de especies marinas. Los estándares serán diseñados para minimizar los impactos ambientales y sociales relacionados a este tipo de cultivo.

Con el cumplimiento de las normas se logra minimizar o eliminar los principales impactos que causan aproximadamente el 80 por ciento de los problemas ambientales relacionados con la acuicultura.

Las normas de la acuicultura que plantea WWF buscan ser más eficaces para una industria responsable. Estas se están desarrollando con el aporte de reconocidos científicos de la acuicultura.

Las normas no nos dicen qué prácticas deben aplicar los productores para reducir o eliminar los impactos de la acuicultura. Más bien, las normas establecerán objetivos a alcanzar (por ejemplo, 2,5 kilogramos de fósforo por tonelada métrica de pescado) si los productores quieren hacer frente a los impactos.